03.12.2025
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Los legisladores advierten sobre la posible recurrencia de fracasos en juicios de espionaje de China

James Harlow
James Harlow
MPs warn China spy trial failures could happen again

Un grupo de legisladores ha emitido una advertencia contundente sobre la posibilidad de que se repitan los fallos sistémicos observados en un reciente juicio de espionaje relacionado con China, a menos que se implementen reformas significativas.

El Comité Conjunto sobre la Estrategia de Seguridad Nacional criticó la gestión del caso, calificándola de ‘caótica’ y citando una mala administración como la razón por la que la fiscalía retiró los cargos contra Chris Cash y Chris Berry, quienes enfrentaban acusaciones de compartir información sensible con un operativo de inteligencia chino.

Tanto Cash como Berry continúan defendiendo su inocencia en este asunto. Críticos han acusado a funcionarios del gobierno de permitir intencionalmente que el caso fracasara para proteger las relaciones comerciales con China; sin embargo, el informe no encontró evidencia de un ‘esfuerzo coordinado’ destinado a socavar el juicio.

Preocupaciones sobre la confianza pública

El presidente del comité, Matt Western, expresó su preocupación de que el manejo inadecuado de casos similares en el futuro podría erosionar la confianza pública en las instituciones gubernamentales. Los dos individuos, Cash, un exasistente parlamentario, y Berry, un académico radicado en China, fueron acusados bajo la Ley de Secretos Oficiales en abril de 2024.

Cash había trabajado anteriormente para críticos destacados del gobierno chino, incluyendo a los parlamentarios Tom Tugendhat y Alicia Kearns. La Fiscalía del Reino Unido (CPS) indicó que el colapso del juicio fue influenciado por una decisión del Asesor Adjunto de Seguridad Nacional, Matthew Collins, quien no clasificó a China como un ‘enemigo’ en el momento en que ocurrieron las supuestas infracciones.

Problemas de mala gestión

Los miembros del comité expresaron su sorpresa por la decisión de la CPS de retirar el caso, sugiriendo que podría haber sido apropiado presentarlo a un jurado. Señalaron que no hubo un ‘esfuerzo organizado de alto nivel’ para sabotear el juicio; en cambio, el proceso estuvo marcado por la desorganización y expectativas poco claras.

Los problemas de comunicación entre la CPS y el gobierno fueron calificados como ‘insuficientes’, y la inexplicada demora de ocho meses en asegurar una segunda declaración de testigo generó más preocupaciones. El informe también desestimó las afirmaciones del gobierno de que los juicios futuros bajo la Ley de Seguridad Nacional de 2023 evitarían fallos similares.

Llamados a la reforma

Esta nueva legislación, presentada bajo el gobierno conservador, tenía como objetivo simplificar los estándares legales para el espionaje, ampliando la definición desde ayudar a un ‘enemigo’ hasta abarcar acciones relacionadas con potencias extranjeras y abordar amenazas modernas como los ciberataques.

“Instamos al gobierno a no caracterizar el fracaso del caso Cash/Berry como una peculiaridad aislada creada únicamente por una legislación obsoleta,” enfatizó el informe.

Western, un parlamentario laborista, subrayó que a medida que las condiciones de seguridad global se deterioran, es probable que los casos sensibles de seguridad nacional aumenten en frecuencia. Hizo hincapié en que el gobierno debe demostrar su determinación para enfrentar a los adversarios, advirtiendo que no hacerlo socavaría la confianza pública en nuestras instituciones.

Recomendaciones para la mejora

El informe aboga por que el gobierno considere implementar reformas extensas dentro de los próximos seis meses para evitar la recurrencia de tales fracasos. Resalta la necesidad urgente de reevaluar el papel y las responsabilidades del Asesor Adjunto de Seguridad Nacional, quien ha quedado con una sensación de ‘aislamiento y vulnerabilidad.’

Además, los canales de comunicación entre la CPS y el gobierno requieren una mejora inmediata. Para futuros juicios de espionaje, es esencial realizar una conferencia formal dentro de los 30 días posteriores a la presentación de cualquier cargo, reuniendo a fiscales, investigadores, testigos gubernamentales y funcionarios legales para identificar posibles debilidades en la evidencia en una etapa temprana.

El informe pide mayor ‘claridad’ respecto a si los testigos del gobierno están proporcionando información política o presentando evidencia, con el objetivo de agilizar el proceso y mejorar la integridad de los juicios futuros.

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